PROTESTAS VECINALES EN TENERIFE

MARÍA JOSÉ PLATA - SANTA CRUZ DE TENERIFE






Las antenas de telefonía móvil continúan levantando polémica en la capital tinerfeña. En el último mes, dos barrios chicharreros han alzado sus voces para exigir la retirada de los emisores de señales que se encuentran entre sus edificios. El Sobradillo y Nuevo Obrero son los que protagonizan esta última oleada de manifestaciones en contra de unas antenas que consideran perjudiciales para la salud.





En balcones y fachadas de estos núcleos se pueden ver las pancartas en las que se denuncian los efectos negativos que estos elementos pueden tener sobre la salud. En El Sobradillo, los vecinos atribuyen hasta una veintena de casos de cáncer y otras enfermedades a la presencia de tres de estos aparatos en la zona. "En un radio de 300 metros alrededor de las antenas hay personas muy afectadas por sus radiaciones e incluso han muerto de cáncer algunos vecinos", asegura Manuel Díaz, vecino de este barrio santacrucero.

Una de las pancartas reivindicativas que se encuentra justo

debajo de una de las antenas

Díaz, jubilado de Telefónica, ha liderado un sondeo elaborado por los propios vecinos. Fueron casa por casa y dicen haber descubierto numerosos casos de enfermedades. Lo que les hace pensar que la causa sean las antenas es el hecho de que todos viven a menos de 500 metros de los emisores.





Su única prueba es "este estudio casero", aunque Manuel Díaz asegura que "están decididos a lograr que se eliminen las antenas de la zona". "Ahora mismo estamos estudiando la documentación de los permisos y verificando la legalidad de las antenas para ver por dónde podemos actuar", comenta este vecino, que califica de "asombroso" lo que está ocurriendo en el barrio, en el que asegura que se están sucediendo nuevas enfermedades y molestias, como insomnio o dolores de cabeza que se atribuyen a estos elementos.









Manifestación





Otra de las vecinas de El Sobradillo, Jesusa Afonso, asegura que los habitantes de este barrio santacrucero se han organizado para emprender las acciones necesarias que deriven en la eliminación de las antenas. "El primer paso ha sido reunirnos y colocar las pancartas en nuestras casas y el próximo será dirigirnos al Ayuntamiento, como primera administración competente en los problemas de los barrios, para que las eliminen", asegura.





Eladio Romero, profesor de impacto y auditoria ambiental de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, aclaró a la opinión de tenerife que la señal que emiten las antenas en sí "no es peligrosa". "El problema no está en las radiaciones de telefonía móvil, sino en el campo electromagnético que se genera alrededor de las mismas por el funcionamiento de los componentes eléctricos que necesita para emitir su señal a tan alta frecuencia".





No está demostrado científicamente que las antenas de telefonía perjudiquen la salud. En cuanto a su funcionamiento eléctrico, existe un valor admisible por debajo del cual la exposición a radiaciones electromagnéticas no supone alteraciones en el material genético humano. En ejercicio del principio de prevención, la normativa comunitaria fija como valor máximo admisible 100 microteslas. Según Romero, los índices que se pueden medir en una azotea en la que se encuentra una antena no llega ni a la cuarta parte de este valor. "En toda mi carrera nunca he medido en el entorno de una antena más de 40 microteslas", asegura este profesor.





En este sentido, una sentencia del juzgado número dos de Murcia de 2002 sobre exposición a campos electromagnéticos es la primera en España que confirma que "la exposición a campos electromagnéticos en límites inferiores a 100 microteslas no provoca efectos adversos para la salud de las personas, constatándose la emisión como no nociva". En este sentido, la sentencia garantiza que el límite de 100 microteslas "protege la salud de manera holgada y suficiente" ya que "se ha establecido con amplísimos márgenes de seguridad, a largo plazo, y respetando en más de 50 y 100 veces el nivel recomendado".





Por su parte, José Vicente González, jefe de la sección de Cirugía General y Digestiva del Hospital de La Candelaria, se muestra prudente respecto a la colocación de los emisores de señales. "Dado que no están totalmente confirmados científicamente los efectos negativos para la salud, por precaución y porque tampoco se asegura que no los produzcan, resulta prudente evitar la cercanía de viviendas a las antenas de telefonía móvil, sobre todo de niños y ancianos, por ser sus células más vulnerables", recomienda.

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